Tenía ganas de hablar de basket, ya tocaba. Desde luego si hay un equipo que destaca es el Baskonia. Parte de culpa tendrá Ivanovic quien regresó al club el pasado verano. Dicen que segundas partes nunca fueron buenas y habrá que esperar a valorar ésta, pero por ahora la cosa no puede ir mejor. No es un entrenador que me guste especialmente, la verdad. Ese rostro que nunca relaja, esa falta total de humanidad… Ahora bien, destacto su capacidad para exprimir al máximo a sus jugadores y su altísimo nivel de autoexigencia.
Hace quince días conseguimos el esperado recambio de Shakur, el decepcionante base que ficharon en verano. Llegó Vlado Ilevski y la plantilla terminó de completarse. Era muy necesario. El Tau opta a ganar todas las competiciones y para ello es obligado tener al menos diez jugadores. El buen rendimiento del equipo tiene otros nombres propios, por supuesto. Rakocevic se ha convertido en el escolta killer que no fue y ha aumentado su productividad ofensiva de manera extraordinaria. El tandem formado por Prigioni y Splitter comienza a asemejarse al que en su día formaron el base argentino y su compatriota Scola. Pablo es magnífico, bravo y siempre esforzado. Y Tiago se ha consagrado definitivamente, es capaz de asumir el liderazgo y tiene talento para sobresalir frente a los grandes pivots de Europa. El resto de la plantilla también ha subido enteros, Vidal y Teletovic principalmente. Mickeal aún no está en su mejor forma, pero estoy seguro de que la alcanzará. El alero rockero fue el año pasado el MVP de la final y no se conforma con estar en segundo plano como ahora. La actitud de McDonald es otra, normal, porque de lo contrario no estaría en Vitoria.
A todo esto, el sorteo de la fase final de la Copa del Rey (Madrid, febrero) nos ha emparejado con el Pamesa de nuestro amigo Spahija (entrenador que el año pasado triunfó en la casa) y en la liga contamos las derrotas con un solo dedo. Lo malo de esta gran racha, de este dusko-rodillo, es que cambiará y no nos hará gracia. Porque los demás también juegan y porque no hay nadie invencible.