Llevo más de un año yendo a comer a un restaurante vegetariano al menos una vez a la semana. Lo disfruto mucho. No soy vegetariano, me gusta la carne y el pescado, pero reconozco que me encantan las verduras. Ayer, por ejemplo, comí un pastel de brócoli riquísimo.
Lo he dicho varias veces en este blog, a mis 32 tacos disfruto comiendo como nunca lo había hecho antes. Siempre me ha gustado zampar, no es nuevo, pero ahora es que la gozo.
El problema es que le pego a todo, menos a la sopa. El agua caliente para lavarse!!
Unos puerritos, un buen arroz, un solomillo de ternera, un salmón a la plancha… El viernes pasado V. nos preparó un bonito sobre piperrada que estaba estupendo. En fin… Me voy a comer que me supera el hambre!
Y de postre: fruta del tiempo. Sin olvidar que el helado y los batidos naturales son muy recomendables todo el año. Ah! Y las pipas Facundo.