Esta noche iremos a ver a Sunday Drivers con el objetivo de desconectar y olvidarnos por un rato de todo lo que acarrea el hacerse mayor.
Desconectar mentalmente del trabajo y responsabilidades es tan necesario como respirar. Para algunos resulta muy sencillo, no tanto para otros. En mi caso diría que no siempre lo logro.
La mesa de trabajo la tengo llena de papeles. Tengo un problema gordo: no sé desprenderme de papeles que ya no tienen utilidad. Me pasa con los recibos de compra. Antes almacenaba extractos bancarios como si fueran a darme un premio por ellos. Hace poco que solicito en los cajeros que no me den el papelito de turno. Acumulo demasiados documentos inservibles, jodé.
Hoy he comido unas coles de bruselas sin aceite acompañadas por un paté de campaña. De postre: estoy chocolatero (me gusta mucho, pero no lo consumo a diario). Mañana, sidrería guipuzcoana al canto. Chuletón una semana después del que nos metimos en el Kurtze Bekoa de Leioa (Bizkaia). Juerga con los amigos de Vitoria que sentará muy bien, seguro. No veremos a Deluxe en directo, pero no pasa nada.
Sigo alimentando mi ipod de buena música (Vetusta Morla, Lori Meyers y Sr. Chinarro, por ejemplo). No falta material, sí tiempo. Deseo no olvidarme de dedicarle a mi chica el tiempo que se merece. Sé que a veces me aislo y la dejo sola. Perdoname, Go.